Angélica Fuentes

Angélica Fuentes

Mujeres ilustran el empoderamiento femenino del que habla Angélica Fuentes

México, a 20 de julio.- Muchos países, inclusive los más desarrollados, muestran números en los que la mujer gana menos de 80 centavos por cada dólar que percibe un hombre. La autonomía económica de la mujer, el empoderamiento femenino, está en reducir la brecha laboral  y salarial. 

Gobiernos, organismos internacionales e incluso las principales entidades financieras  del mundo reconocen que la autonomía económica de las mujeres otorga las bases del empoderamiento femenino. Éste a su vez les ofrece herramientas para alcanzar sus objetivos familiares y profesionales, y más aún, les permite tener una salida a la violencia. 

Al incrementar la contribución de la mujer en la población laboral activa, se genera una aceleración del crecimiento económico según estudios de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Según la embajadora de Ruanda ante la ONU, Valentine Rugwabiza, «liberar el potencial femenino yace como el multiplicador más veloz que se tiene para erradicar la pobreza”. 

Las mujeres no buscamos ventajas en los terrenos laborales ni superioridad frente a los hombres, simplemente queremos alcanzar la equidad que nos permita tener autonomía. Así, el crecimiento será pleno, contribuiremos más al desarrollo económico del país, tendremos el control de nuestras vidas y nos alejaremos de situaciones de violencia. 

Ejemplos a nivel global

Hay dos ejemplos claros en el mundo de que es posible acortar la brecha salarial que restringe la autonomía económica de las mujeres. En primer lugar Ruanda que después del genocidio que vivieron en 1994, implicó la participación femenina para reconstruirse. Actualmente el país centroafricano cuenta con políticas únicas de inclusión, 88% de participación laboral de la mujer y 61% de mujeres en el parlamento. A nivel mundial, la más alta. 

Por otro lado, tenemos el ejemplo de Islandia, que en 1975 vivió una huelga femenina sin precedentes que logró reformas constitucionales en favor de la mujer. Estas reformas incluyeron el permiso de paternidad obligatorio, que se traduce en responsabilidad igual y compartida en el cuidado de los hijos tanto a hombres como mujeres. Pasaron sólo cinco años para que la nación islandesa eligiera democráticamente a una mujer para la presidencia.

En los dos casos es evidente el gran efecto que tiene la mujer en la vida económica y política. Por los impactos positivos de la equidad de género, es crucial acortar las brechas que siguen existiendo, principalmente en países latinoamericanos. 

Al ser económicamente autónomas, nos desenvolvemos mejor en cada área y la contribución en el desarrollo y crecimiento del entorno, es decisiva. 

Para finalizar, es importante destacar la visión de ONU-Mujeres que determina los criterios básicos del empoderamiento femenino y la autonomía económica: transformación, participación e impacto. 

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